MEMORIA DE UNA MASACRE


"Asesinos de razones y de vidas / que nunca tengáis reposo / a lo largo de vuestros días / y que en la muerte os persigan / nuestras memorias"

Lluis Llach, “Campanades a morts”

A Manuel Fraga, muy a su pesar, aún le acechan públicamente los fantasmas del pasado por su entusiasta colaboración con la dictadura y sus responsabilidades políticas durante los meses siguientes a la muerte de Franco. Una comisión especial del Parlamento vasco ha vuelto a sacar a la luz la muerte de cinco trabajadores por disparos de la policía, en 1976, en Vitoria, y ha aprobado por unanimidad – con los votos del PP en contra, cómo no - solicitar la comparecencia de Fraga, entonces ministro de Gobernación - que al parecer ya ha afirmado que no irá - y de Martín Villa, ex ministro de Sindicatos. Los tristes sucesos son bien conocidos. En enero de 1976 unos 6.000 trabajadores habían iniciado una huelga contra del decreto de topes salariales y en defensa de mejores condiciones de trabajo y aquel día, el 3 de Marzo, el paro era total. A las cinco de la tarde estaba convocada una asamblea general en la iglesia de Zaramaga. Pero, recibiendo órdenes de sus "superiores", los “grises” estaban por aprovechar la celebración del acto para acabar de una vez con la huelga. Al menos, eso cabe deducir de una conversación grabada entre los mandos y los agente que aún se conserva. "Haga lo que le había dicho"... "­Si me marcho de aquí, se me van a escapar de la iglesia"... ­"Oye, no interesa que se vayan de ahí"... "Mándenos refuerzos, si no, no hacemos nada; si no, nos marchamos de aquí; si no, vamos a tener que emplear las armas de fuego". Y así fue. La Policía asaltó la iglesia con cientos de personas en su interior, empleando gases lacrimógenos y material antidisturbio. Muchos de los congregados, presos del pánico, intentaron escapar por las salidas laterales y la puerta principal, donde les esperaban los agentes y sus disparos indiscriminados. Las balas ciegas acabaron con la vida de cinco personas: Pedro María Martínez Ocio, de 27 años; Francisco Aznar Clemente, de 17 años; Romualdo Barroso Chaparro, de 19 años; José Castillo, de 32 años; y Bienvenido Pereda, de 30 años. Otras cien personas cayeron heridas."¡Buen servicio!", dejó grabado un mando policial. "Dile a Salinas que hemos contribuido a la paliza más grande de la historia. ­Aquí ha habido una masacre..." En honor a los obreros asesinados, el cantautor catalán Lluis Llach compuso entonces su estremecedor "Campanades a Morts", que presentaría en un recital de homenaje, junto a Mikel Laboa, en el pabellón de Mendizorrotza. A la espera de que Fraga responda a algunas de las preguntas que se le haga - que no lo hará - la historia ya está escrita y hasta en el infierno adonde vaya le perseguirá, como dice la canción, nuestra memoria.

Transcripción de la conversación policial y archivos sonoros:

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