LOS ANDALUCES


Decían: “Ojú, que frío”;
no “Que espantoso, tremendo,
injusto, inhumano frío”. Resignadamente: “Ojú,
que frío...” Los andaluces...

En dónde habrían dejado
sus jacas; en dónde habrían
dejado su sol, su vino,
sus olivos, sus salinas.
En dónde habrían dejado
su odio... Parecían hechos
de indiferencia, pobreza,
latigazo... “Ojú, que frío”.
Tiritaban bajo ropas delgadas,
telas tejidas para cantar y morir
siempre al sol.Y las llevaban
para callar y vivir
al frío de Ocaña y Burgos,
al viento helado del mar
del Dueso... Los andaluces...

Éstos que están esperando,
desde Huelva hasta Jaén,
desde Jaén a Almería,
junto a las plazas de cal
y noche, deben de ser
hijos de aquellos. Esperan
que alguno venga a encerrarlos
entre rejas. Como aquellos,
no preguntarán por qué.
No se quejarán de nada.
Ni uno se rebelará.
“Las cosas son como son,
como siempre han sido, como
han de ser mañana... Ojú,
que frío...” Los andaluces...

Apenas dejaban sombra,
sonido, cuando pasaban.
Se borraban sus cabezas.
Tan sólo un inmenso frío
daba fe de ellos. Y aquella
dejadez que rodeaba
su fragilidad. Más solos
que ninguno, más hambrientos
que ninguno... (Deseaba
que odiasen, porque los vivos
odian. Los vivos perdonan.
El hombre es fuego y es lluvia.
Los hace el odio y el perdón.)
Indiferentes: “Ojú,
que frío...” Los andaluces...

Un grano de trigo. Una
oliva verde. (Guardad
el aliento de la tierra,
el parpadeo del sol
para ayer, para mañana,
para rescataros...) Quiero
que despierten del pasado
de frío, de los cerrojos
del futuro. Todo está
tan confuso. Yo no sé
si los veo, los recuerdo,
los anticipo...

Hace pocos
kilómetros tuve aquí,
en mi mano, la madeja
de los días. La emoción
de los días. Como un padre
que olvidó hace tiempo el rostro
de los hijos muertos. Y ahora
los recuerda. Y ahora vuelve
a olvidarlos, unos pocos
kilómetros más allá
Olvidados para siempre...

Cuántos años hace de esto.
O cuántos faltan para esto
que hace un momento viví
por los caminos –ojú,
que frío- de Andalucía.

JOSÉ HIERRO
"Libro de las Alucinaciones"
Ed. Cátedra, Madrid, 1987

BAR LISBOA


O Minhoto, na Travesa da Bona Hora
Inverno, 2009

Si trabajaba
- me dice el camarero -
debía de ser
- por sus manos finas, aclara -
en una oficina o escritorio.
Usaba gafas
y ya no era joven.
Tenía la palidez triste
de la gente sola y de los enfermos.
No, no vino nunca
con amigos ni con mujer.
Pedía con torpeza
uno con leche y sin azúcar.
Contaba el dinero
como si temiera mucho
que no le llegara paga pagarlo
y se sentaba a leer
toda la tarde
- en aquella mesa del fondo, señala -
el mismo libro sobado
de un tal
- al servirle leía
la portada con disimulo -
Fernando Pessoa.

Domingo López
Inédito

POETAS BRIGADISTAS VI


GUSTAV MUNCH-PETERSEN
( 1912 - 1938)

INVIERNO

Braman las tormentas -
el invierno hace su guerra -
el mar vagabundea
a lo largo de las costas -
el cielo lo sigue
desde las alturas -
las casitas se acurrucan
asustadas contra la tierra -
el gélido ojo de la luna
mira fijamente a través del muro de la noche
a hombres que andan recogiendo carbón -

19 digte, 1937

(Gustav Munch-Petersen fue un destacado pintor y poeta surrealista danés. Autor de Det nøgne menneske (El ser humano desnudo), realizó en su país varias exposiciones de carácter vanguardista, trasladándose en 1935, para dedicarse a pintar y a la poesía, a la isla de Bornholm hasta que en 1937 decide alistarse a las Brigadas Internacionales para luchar contra el fascismo en España, muriendo en la trinchera, en la batalla del Ebro, a los 26 años. Para leer algo más de su poesía se puede consultar la Antología de Poesía Nórdica, preparada por Francisco J. Uriz, (Ed. de la Torre, Madrid, 1999) o bien la Antología de la Poesía Danesa Contemporánea (1890-1978), de Jesús Riosalido (Ed. Rialp, Madrid, 1980) Para conocer la faceta pictorica del poeta: http://www2.kb.dk/proto/gmp/)

25 AÑOS SIN EL ENORME CRONOPIO


JULIO CORTAZAR
(Jules Florencio Cortázar)
(Ixelles, Bruselas, Bélgica, 26 de agosto de 1914
París, Francia, 12 de febrero de 1984)

Discurso del oso

"Soy el oso de los caños de la casa, subo por los caños en las horas de silencio, los tubos de agua caliente, de la calefacción, del aire fresco, voy por los tubos de departamento en departamento y soy el oso que va por los caños. Creo que me estiman porque mi pelo mantiene limpios los conductos, incesantemente corro por los tubos y nada me gusta mas que pasar de piso en piso resbalando por los caños. A veces saco una pata por la canilla y la muchacha del tercero grita que se ha quemado, o gruño a la altura del horno del segundo y la cocinera Guillermina se queja de que el aire tira mal. De noche ando callado y es cuando más ligero ando, me asomo al techo por la chimenea para ver si la luna baila arriba, y me dejo resbalar como el viento hasta las calderas del sótano. Y en verano nado de noche en la cisterna picoteada de estrellas, me lavo la cara primero con una mano después con la otra después con las dos juntas, y eso me produce una grandísima alegría. Entonces resbalo por todos los caños de la casa, gruñendo contento, y los matrimonios se agitan en sus camas y deploran la instalación de las tuberías. Algunos encienden la luz y escriben un papelito para acordarse de protestar cuando vean al portero. Yo busco la canilla que siempre queda abierta en algún piso, por allí saco la nariz y miro la oscuridad de las habitaciones donde viven esos seres que no pueden andar pos los caños, y les tengo algo de lástima al verlos tan torpes y grandes, al oír cómo roncan y sueñan en voz alta, y están tan solos. Cuando de mañana se lavan la cara, les acaricio las mejillas, les lamo la nariz y me voy, vagamente seguro de haber hecho bien."

De Historias de Cronopios y Famas

Para el resto de cronopios, una entrevista impagable a Julio en el programa "A fondo" de TVE, en 1977:

Y ENTONCES NOSOTROS, LOS VILES


Y entonces nosotros, los viles
que amábamos la noche
que murmura, las casas,
los caminos del río,
las sucias luces rojas
de aquellos lugares, el dolor
manso y callado -
arrancamos las manos
de la viva cadena,
y callamos, mas el corazón
nos estremeció la sangre,
y ya no hubo dulzura,
no hubo un abandonarse
junto al sendero del río -
no más siervos, supimos
estar solos y vivos.

CESARE PAVESE
"Antología poética", Versión de José A. Goytisolo
Plaza y Janés Ed., Barcelona, 1985

CERTAMEN DE LITERATURA ATEA


El grupo Tierra de Fuego, que acaba de inaugurar hace poco la biblioteca La Colmena en La Laguna, convoca este certamen donde tendrá cabida la poesía, el relato, la filosofía, el ensayo, el estudio histórico… con el objetivo último de hacer una publicación con todo el material recapitulado y dedicar los posibles beneficios generados a apoyar iniciativas como el pasado Concilio Ateo celebrado en Toledo o campañas de apostasía desarrollada a lo largo de todo el Estado.
La fecha tope para enviar los trabajos sería el 2 de marzo, con la intención de tener la publicación para el 10 de abril y poder celebrar un acto ateo en esa fecha tan marcada por el catolicismo.

Más info:
Apartado de Correos 618, C.P. 38205 La Laguna (Tenerife)

DICE GILLESPIE


Dice Gillespie que la muerte no es lo peor
que no es el dolor la mejor escuela
ni el hambre nos convierte en héroes.
Dice Gillespie
que no son más fuertes quienes más pueden
que lo son quienes más resisten
quienes de la derrota levantan caricias.
Dice Gillespie
que lo más peligroso no es el peligro
que lo más peligroso es la seguridad
con la que eludimos diariamente el peligro.
Dice Gillespie
que no es un hombre acabado
que es un hombre que está acabando
que nunca el final sustituye al fin,
porque en realidad,
Dice Gillespie
que le dijo Parker
que le contó Cortazar
que en lugar de hacer el amor
ya va siendo hora
que el amor nos haga.

UBERTO STABILE
"Los dias contados", Diarios de Helena Ed.,
Elche, Alicante, 2000

VERBO IRREGULAR


yo amo
tú escribes
él sueña
nosotros vivimos
vosotros cantáis
ellos matan

ROBERTO JORGE SANTORO
"Pedradas con mi patria", Ed. Barrilete
Buenos Aires, Argentina, 1964
De la fotografía: Niña palestina muerta en un ataque israelí en el colegio Al Fakhoura, Gaza (Agencia EFE)

CONTRA EL GENOCIDIO EN GAZA / 2


MANIFESTACIÓN POR PALESTINA
Sábado 17 de Enero, 12:00h
JEREZ DE LA FRONTERA - CÁDIZ

YO TAMBIÉN VI COMERSE UN BOCADILLO A STREHLER


ahí había un poema me dije
y hasta hoy
lo apunté por algún sitio
aquí hay un poema alfonso
subrayé lo de poema y lo de alfonso
o fue un titular de prensa no sé
y me inventé lo del bocadillo
o que vi comérselo
no sé ni si era para un poema así
porque debajo apunté soportes laminares
filón de sílex
y datar alguna cosa de atapuerca
lo mismo quería releer a carver que suena a caverna
o a cernuda que suena a poeta
a oteiza sé que no porque lo tenía bajo el brazo
pero lo mismo era a oteiza
o que ana me avisó alfonso la compra
apunta el pan que te lo olvidas

ALFONSO PASCAL ROS
"Cuaderno para Miguel (Oteizas)"
Libros para el Centenario Jorge Oteiza (1908-2008)
Bermingham Ed., Donostia, 08

PERICO


Tío, mala mañana para estar aquí, mejor te tomas algo, le dije echándole una moneda y el vaho que confirmaba los dos grados que marcaba el termómetro luminoso de la farmacia cercana. El vagabundo no dijo nada, sonrió para, primero, hurgarse parsimonioso en el bolsillo del chaquetón sucio, luego sacar un paquete arrugado de Ducados y después, con camaleónica pachorra, para mi sorpresa, ofrecerme uno. Pensé que estaría mal no aceptar el pitillo así que lo cogí. También pensé que estaría mal irme o fumarlo de pie, así que me senté a su lado, en el escalón, dispuesto a tiritar de frio. Fumamos sin hablar, mirando la gente andar presurosa y cuando nos levantamos para tomar un café tuve la impresión de que en esos minutos en silencio nos habíamos contado nuestras vidas, de que ya éramos y seríamos amigos, como en efecto así fue, y siempre viéndonos únicamente en navidades y en aquel lugar... Hace unos días volví a Galicia y como de costumbre lo primero que hice fue largarme a la rua Porta da Praza. Pero en el escalón del portal de siempre no estaba Perico. Pregunté en el único bar que le dejaban entrar y me dijeron que anduvo mal, que hacía unos meses que no se le veía el pelo, que no sabían de su paradero. Me acordé entonces de aquel dolor en el pecho que a veces le dejaba sin respiración, que le impedía por un momento seguir hablando con bondad y sabiduría de la vida, del mar, de los bares de marineros en las Azores o en Terranova, me acordé de su dignísimo y quijotesco porte, de su burlona manera de pedir limosna, del viejo cenicero de cinzano que usaba como platillo para las monedas, del libro de Bukoswki que le regalé y leía con una sonrisa, de los chupitos de aguardiente que trasegábamos... Los días siguientes volví para nada a la rua y ahora que escribo esto en la cafetería del aeropuerto siento que vuelvo a casa definitivamente jodido, con toda esta tristeza y con el peso tremendo del abrazo que debía de haberle darlo. Me lo llevo de vuelta, sí, pero lo guardaré a buen recaudo porque para la navidad que viene volveré y lo primero que haré será buscar otra vez la maldita calle. Y si Perico no está pensaré que ha vuelto a sus olas, a sus cantinas filibusteras y me sentaré entonces aterido en el escalón y tendré lágrimas en los ojos, mierda, del frío o de lo que sea y será un honor y hasta una alegría que, como aquella vez que se fue a mear y me dijo socarrón, compañeiro, guárdame el sitio, alguien pase y me confunda con él y me eche una moneda....
Domingo López
Santiago de Compostela
A Coruña
Tarde del 6 de Enero de 2009

EL ROTO / 2

18-D, DIA DE LAS PERSONAS MIGRANTES


"El 18 de diciembre se celebra el Día Internacional de las Personas Migrantes y no tenemos muchos motivos para celebrar. La situación que estamos atravesando los inmigrantes en España está marcada a día de hoy por más de un millón y medio de "sin papeles", por la explotación y los abusos laborales, por la persecución policial y las deportaciones y por ser los primeros en pagar los efectos de la crisis a través de despidos, desahucios, desempleo masivo, etc.
La clase política y las instituciones hablan de integración y nos invitan a celebrar la riqueza del encuentro multicultural malgastando muchas veces el dinero público en políticas de integración que no aportan nada a la dignificación de nuestras condiciones de vida. Por otro lado, se disponen a endurecer las políticas migratorias a través de nuevos cambios en la Ley de Extranjería, aprobando la Directiva de la Vergüenza, realizando expulsiones masivas de los trabajadores inmigrantes y sus familias, encerrándonos en Centros de Internamiento aunque no hayamos cometido ningún delito.
Nosotros-as creemos que no puede haber integración mientras tengamos miedo al caminar por las calles, mientras tengamos que aceptar los abusos de los empresarios, mientras nos encierren y persigan por no tener papeles, mientras nuestros hijos no puedan tener una vida como los demás niños, etc.
Por esto, la Red Estatal por los Derechos de los Inmigrantes (REDI), un espacio de coordinación de más de un centenar de organizaciones de inmigrantes y proinmigrantes de toda España, convocamos 10 días de actividades para que el Día de las Personas Migrantes nos encuentre hablando de los verdaderos problemas que tenemos los inmigrantes, nos encuentre juntos en la denuncia y en las calles defendiendo nuestro derecho a tener derechos".
Más info:
Red Estatal por los Derechos de los Inmigrantes

INTO THE RIOT


Criaturas de la tierra desdichada,
desde aquí yo os convoco,
oh, vosotros hermanos en la arena,
yo os reclamo a esta frontera
de dólares y aviones,
de pizza y gasolina,
vosotros que tenéis
la piel llena de leones hambrientos,
arribad hasta el confín de nuestra mesa,
venid hacia el banquete
de la muerte y la opulencia
a quemar nuestros manteles
y a mear nuestras soperas,
borrad a golpes negros,
hermanos de las sombras,
la faz del mapamundi,
venid a nuestras calles
cantando en voz rebelde,
vosotros, que aprendisteis la lengua
resquebrajada con que gime la tierra,
venid a mordernos los tobillos,
a traer con alborozo
vuestras drogas y tambores,
venid alegremente a
rompernos nuestra cara,
que seamos el blanco
de todas vuestras flechas,
de toda vuestra ira,
de todas vuestras pústulas.
Venid que aquí hay de todo,
las grandes superficies os esperan
con estanterías repletas
de embustes de colores,
y los cajeros de los bancos,
y las cabinas de teléfono,
y las máquinas expendedoras de condones
en los servicios de los bares,
y las ventanillas y los impresos,
y las luces de las gasolineras
esperan vuestros puños incendiaros,
vuestros arañazos telúricos
vuestra alegre rebeldía,la miel de vuestros gritos,
el humo de los siglos,
la venganza terrible y bienhechora
del león que, por fin,
devora al domador.

MIGUEL ÁNGEL GARCÍA ARGÜEZ
"Cambio de agujas", Diputación de Cádiz, 2005

BOHOSLAVSKI


Un poeta

Si me preguntás
qué es un poeta sinceramente no sé la respuesta
pero quiero hacer un esfuerzo
decirte algo, aunque sea incompleto
y aparece un lugar, una pradera
en la pradera una casa y un molino
en la casa un viejo con ropa destrozada
libros tirados, perros que ladran
canillas que gotean, ventanas rotas
tapadas con cartón
unas hojas sobre el piso
el sillón que más me gusta
ahí estoy sentado
mirándote
preguntándome qué hice con mi vida.

ANDRÉS BOHOSLAVSKI
"Casi un asesino y otros poemas", Vela al Viento Ed., 2007
Comodoro Rivadavia, Argentina

(Hacía tiempo que no leía nada de Andrés Bohoslavski y el otro día me asomé como siempre a un blog que leo y aprecio mucho - por su autenticidad y honestidad, cualidades tan bluseras - del amigo y escritor Alfonso X. Rabanal ("Crónicas para decorar un vacío", http://elbluesdeluzazul.blogspot.com/) y me dio alegría encontrarme - La Niebla nunca defrauda - con un poema de Andrés, un poeta que sigue importándole un reverendo carajo las musas, el parnaso y la posteridad y que sigue escribiendo poesía como muy pocos lo hacen. Gracias Xen, gracias Andrés.)

Más poemas de Andrés Bohoslavski:

¡SEMPRE SUAVES!



No me lo creo, no me lo puedo creer, le dije, en aquel bareto de Cádiz, muy de madrugada, gozosamente borracho. Nos habíamos conocido aquella misma noche y de hablar de Castelao pasamos a Moncho Reboiras (de verdad conoces a Moncho?, me preguntó asombrada) y de este al gran Yosi y su banda. Qué poco podía imaginar entonces que algunos meses después estaríamos en su buga destartalado, un pequeño utilitario, escopeteados por la A-52, recorriendo toda Galicia y cantando “Dolores se llamaba Lola”.... Recuerdo que en nuestro paso por Ourense hacía un frio de mil demonios pero yo andaba pertrechado previsoramente con una petaca milagrosa de orujo de hierbas y que la iba bucheando por las calles, por la zona dos vinhos, hasta que ella, cual cicerone, dijo aquí, mira incrédulo ¿te acuerdas? y señaló hacia arriba y miré y efectivamente, en Ourense hay una plaza dedicada a Los Suaves y no solo eso, sino que allí mismo estaba el far, el garito del Charly, el bajista del grupo, hacia donde nos fuimos corriendo bajo el consabido orvallo, riéndonos, a por tragos, a por besos… Qué poco podía imaginar entonces, también, que algún día, en una noche sin sueño del mismo mes de diciembre, me daría por mirar complacido las fotos de aquella escapada, en una noche en la que ella duerme a unos metros de esta habitación donde escribo y hay un pequeñito que también duerme y yo sonrío, escuchando, a muy bajo volumen “Malas noticias”, pensando que de aquellos días dichosos se cumplen ahora justamente ocho años...

Los Suaves - "Malas noticias"
Azulejo "Praza dos Suaves", Ourense

UNO DE LOS NUESTROS


JUAN MARSÉ
Premio Cervantes 2008

Autorretrato

Siempre pertrechado para irse al infierno en cualquier momento. El rostro magullado y recalentado acusa las rápidas y sucesivas estupefacciones sufridas a lo largo del día, y algo en él se está desplomando con estrépito de himnos idiotas y banderas depravadas. Las facciones se traban, compulsivas, antes de desmoronarse. Se trata de un sujeto sospechoso de inapetencias diversas y como deslomado, desriñonado y despaldado. Ceñudo, maldiciente, tiene la pupila desarmada y descreída, escépticos los hombros, la nariz garbancera y un relámpago negro en el corazón y en la memoria.
No ha tenido mucho gusto en haberse conocido, habría preferido pasar de largo de sí mismo, pero acepta resignado el saludo hipócrita del espejo y la broma pesada de la vida: al nacer se equivocó de país, de continente, de época, de oficio y probablemente de sexo. Hay en los ojos harapientos, arrimados a la nariz tumultuosa, una incurable nostalgia del payaso de circo que siempre quiso ser. Enmascararse, disfrazarse, camuflarse, ser otro. El Coyote de Las Ánimas. El jorobado del cine Delicias. El vampiro del cine Rovira. El monstruo del cine Verdi. El fantasma del cine Roxy. Nostalgia de no haber sido alguno de ellos. Es fláccida la encarnadura facial, quizá porque la larga ensoñación detrás de las máscaras imposibles, el aburrimiento y el alcohol y la luctuosa telaraña franquista de casi 40 años abofetearon y abotagaron las mejillas y las ilusiones.
El tipo es bajo, desmañado, poco hablador, taciturno y burlón. No se considera un intelectual, y soporta mal que le traten como si lo fuera. Ama las tabernas y las papelerías de barrio y los flancos luminosos de los quioscos que exhiben tebeos y novelas baratas de aventuras. Las banderas le producen auténtico terror. Come ensaladas y escribe a mano. Y en un país en el que nadie dimite jamás, ni aun después de haber probado algunos políticos su ineptitud o su cinismo ante el pueblo -el señor Félix Pons con su piso de medio millón, por ejemplo, o los señores jueces de la Sala Segunda del Supremo al condenar al periodista Juanjo Fernández, o el gobernador civil de La Coruña, o los muy babosos dirigentes de Herri Batasuna, etcétera-, él sólo piensa en dimitir de todo, incluso de esta página. Pero no hay nada que le aburra tanto como hablar de sí mismo, así que basta. Vestido de diablo y ligero de equipaje -algunos discos, algunos libros (ninguno de Baltasar Porcel, por supuesto), algunas fotos-, se va por fin al infierno. Abur.

JUAN MARSÉ
"Señoras y Señores II". Barcelona, Tusquets Editores, 1988

LA TIERRA LEVE


A Rafael B., in memoriam

Como todas las mañanas, el viejo Antón se levantó temprano. Bajo la luz de una bombilla pálida se aseó un poco en la palangana, ante el pequeño espejo con manchas de moho. No se había asomado a la ventana pero por la luz que entraba a través de los cristales sucios dedujo con satisfacción que, a pesar del frío y las previsiones de lluvia, debía de haber sol. En la salita que también le servía de cocina puso a calentar un poco de agua sobre la hornilla de gas. Abrió el cajón de la mesa y sacó un paquete de café y una cuchara. Comprobó con una mueca que se le habían acabado los sobres de azúcar que con nerviosismo cogía disimuladamente de los bares o las mesas de las terrazas. Mejor amargo que nada, pensó resignado. Se sentó en la única silla que disponía en la casa y bebió a sorbos, soplando el líquido negruzco y oyendo con la familiaridad de siempre los primeros gritos de las vecinas y los ruidos de los cláxones que subían de la calle. A su lado, en la pared donde la humedad dibujaba formas caprichosas, un almanaque de publicidad - Panadería Hnos. Ramos - desentonaba por completo con la habitación, con la vivienda, con el edificio y el barrio entero. En él se veía un prado muy verde en el cual danzaban, con evidente alegría, unas niñas de tirabuzones rubios y un par de caballitos peludos bajo un cielo luminoso surcado por una bandada de aves en forma de uve. Muchas veces se quedaba ensimismado mirando aquella imagen y aún sin entender muy bien el motivo del indudable júbilo terminaba siempre por imaginarle una causa cualquiera y sonreírle a ese mundo que consideraba tan fantástico como inquietante. Apuró el último trago de café, agarró la bufanda y la chaqueta y se caló la boina negra. En uno de los bolsillos tenía el monedero. Como hizo durante la noche, hurgó en él, apartó los dos billetes y volvió a contar las monedas. En el cuarto de arriba se oía el llanto de un bebé y la acalorada voz, en alguna radio, de Rocío Jurado. Tarareando la canción se acordó de nuevo, inevitablemente, del pago del alquiler. Por dos habitaciones pagaba la mitad de la mísera pensión que recibía. Con la otra mitad se las tenía que ingeniar para comprar la bombona de butano, el jabón, algo de tabaco y además no morirse de hambre. Que Doña Herminia me perdone pero la mensualidad esta vez va a esperar, se dijo con una sonrisa picarona en los labios. Recogió el dinero, lo guardó y se metió el monedero con cuidado en el bolsillo interior de la chaqueta. Y antes de salir, como era su costumbre, fue a buscar a la alacena los papeles de periódico y se dirigió al escusado del pasillo. A esa hora no solía estar ocupado y a él le gustaba hacer sus necesidades tranquilo, sin que nadie le apremiara golpeándole la puerta. La prensa atrasada se la guardaba Fermín, el camarero del bar de la esquina. Todos los primeros de mes la recogía y en casa, tras doblar bien las hojas, las cortaba con la navaja de afeitar, todas iguales y le servían de papel higiénico. Sentado en la taza fría cogió una de ellas, la arrugó, y con la acostumbrada certeza de que esos periódicos - para tales menesteres tenía preferencia por el ABC - eran para lo único que servían, la usó y depositó en el cubo de la papelera. Luego tiró de la cuerda ennegrecida de la cisterna que rápidamente se vació con gran alboroto, salió y empezó a bajar la escalera que daba a la calle, asiéndose a los pocos tramos de pasamanos que no habían arrancado y quedaban. En uno de los gastados peldaños se encontró a dos niños. Uno de ellos sostenía un gatito negro con una mano y con la otra un trozo de chocolate. El amigo, muy delgado, abrazaba una pelota desinflada. Aunque sabía que no solían asistir a clase les preguntó si no iban al colegio. Se quedaron mirándolo, sin decir nada, serios y desconfiados. Le hubiera gustado darles unas pesetas para que fueran a por caramelos o regaliz pero no debía gastar ni un céntimo. Tenía asumido que ni siquiera podría comprarse el paquete de Celtas, cuyos cigarrillos administraba diariamente con rigor, que le correspondía por ser lunes. Con los tres pitillos que le quedaban tendría que arreglarse - no sabía aún cómo lo conseguiría - para pasar la semana entera. Dejó atrás los últimos escalones y cruzó el amplio y sombrío zaguán. En la calle soplaba un desapacible aire del norte y un sol tímido se asomaba entre grandes nubes blancas. Y hoy debería de hacer una jornada primaveral, joder, murmuró encaminándose hacia el centro, dándole los buenos días a las comadres que barrían y parloteaban como gallinas, entre ellas o con las vecinas que asomadas a los balcones recogían la ropa de los tendederos de alambre y parecían pastorear a los críos bulliciosos que jugaban con sus bicicletas destartaladas. Siguió a buen paso hasta desembocar en la desolada Plaza del Cañón, en la cual las palomas ya apenas se atrevían a posarse por temor a que los chavales, siempre al acecho, las cazaran a pedradas y entre un vuelo de plumas y en gozosa procesión terminaran cayendo en alguna olla de puchero. Dobló una esquina y atravesó hacia la acera de enfrente. Al final de la calle estaba el lugar que buscaba, el almacén donde compró, para asombro de Pacorro, el tendero - ¿dónde es la fiesta Antonio?, le preguntó guasón - dos botellas de buen vino, un cuarto de mortadela, algo de queso y unos colines. Con todo ello en una bolsa volvió sobre sus pasos y marchó hacia el Parque del Oreo, risueño, porque era veinte de Noviembre y había que celebrar, había festejar la memoria siempre viva de Durruti. Oyó las campanadas del reloj en el ayuntamiento cercano de cuyo balcón ondeaban mierdosos unos trapos de colores. Las once y media, es buena hora, calculó deseando llegar hasta la glorieta ajardinada donde, junto a un enorme chopo, solía reunirse con otros compañeros cenetistas, los pocos ancianos que ya quedaban, a coger algo de sol, cuando lo había, y a charlar y soltar de paso unos recuerdos y unas soledades que brincaban, durante el rato, gozosas como perros. Y allí estaban ya, qué tipos… Distinguió desde la cancela de la entrada a Marcelo, feliz con su vetusta cazadora de aviador de las FARE, a Carles, con su pañuelo rojinegro al cuello… Tomó el paseo principal y aún cojeando - la edad no perdona pero qué carajo importa, pensó - aligeró el paso hacia la cenador adonde ahora llegaban otros... Guzmán, el noble e incorregible cascarrabias que gesticulaba, abrazando a todos… Rogelio, que lo veía avanzar por el sendero de gravilla y levantando el puño le gritaba ¡Viva la FAI! y de pronto se dio cuenta de que, a pesar de la asfixia de la caminata, estaba silbando con todas sus ganas y que lo que silbaba era “A las barricadas” y que la vista se le nublaba, sonriendo, lagrimeando... quizás por el frío.

Domingo López
Inédito

LA MUERTE EN BEVERLY HILLS


En las cabinas telefónicas
hay misteriosas inscripciones dibujadas con lápiz de labios.
Son las últimas palabras de las dulces muchachas rubias
que con el escote ensangrentado se refugian allí para morir.
Última noche bajo el pálido neón, último día bajo el sol alucinante,
calles recién regadas con magnolias, faros amarillentos de
los coches patrulla en el amanecer.
Te esperaré a la una y media, cuando salgas del cine - y
esta hora está muerta en el Depósito aquélla cuyo
cuerpo era un ramo de orquídeas.
Herida en los tiroteos nocturnos, acorralada en las esquinas
por los reflectores, abofeteada en los night-clubs,
mi verdadero y dulce amor llora en mis brazos.
Una última claridad, la más delgada y nítida,
parece deslizarse de los locales cerrados:
esta luz que detiene a los transeúntes
y les habla suavemente de su infancia.
Músicas de otro tiempo, canción al compás de cuyas viejas
notas conocimos una noche a Ava Gardner,
muchacha envuelta en un impermeable claro que besamos
una vez en el ascensor, a oscuras entre dos pisos,
y tenía los ojos muy azules, y hablaba siempre en voz
muy baja- se llamaba Nelly.
Cierra los ojos y escucha el canto de las sirenas en la noche
plateada de anuncios luminosos.
La noche tiene cálidas avenidas azules.
Sombras abrazan sombras en piscinas y bares.
En el oscuro cielo combatían los astros
cuando murió de amor,
y era como si oliera muy despacio un perfume.

PERE GIMFERRER
"La muerte en Beverly Hills", El Bardo, Bcn, 1968

TODA LA VIDA


Toda la vida
deseando huir y cuando quedó
abierta
por desvencijada
la puerta hacia el andén
vio con mansedumbre sobre las vías
la ruina
de todos los vagones muertos
y los fantasmas fugaces
de todos los trenes
perdidos.

Domingo López
"El tiempo difícil", Col. Cultura popular, 59
Zaragoza, 2005

DESDE ABAJO


Entonces nos colgaron de los pies, nos sacaron
la sangre por los ojos,
con un cuchillo
nos fueron marcando en el lomo, yo soy el número
25.033,
nos
pidieron
dulcemente,
casi al oído,
que gritáramos
viva no sé quién.

Lo demás
son estas piedras que nos tapan, el viento.

GONZALO ROJAS
Poesía completa, Visor, Madrid, 1999

CÁDIZ CONTRA LA GUERRA


POR LA PAZ, CONTRA LA OCUPACIÓN

Martes, 4 de Noviembre
Mesa Redonda “Tropas en Afganistan”: ¿Ayuda humanitaria u ocupación?
19h, Campus Universitario, Jerez de la Frontera

Sábado, 15 de Noviembre
Concentración “No más instalaciones militares en suelo andaluz”,
12h, La Glorieta (junto a la estación de Renfe), San Fernando

Sábado, 22 de Noviembre
MANIFESTACIÓN, 13h
Plaza de la Encarnación, Sevilla

Mas info:
provinciadecadizcontralaguerra@patalata.net

EL 357


Los vigilantes se dividen en varios grupos. El de los que apedrean a los conejos mientras corren desde el jardín con margaritas en la boca, por ejemplo. El de los que caminan a saltitos frente a mi celda gritando palabras del país y viendo en sus relojes la espuma de la lluvia. Y el de los que en la madrugada orinan, al tiempo que me despiertan con la luz de sus lámparas lamiéndome la cara, y me dicen que hoy hace más frío aún.
A ninguno de estos grupos pertenece el 357, que fuera pastor y músico y que ahora es policía por culpa de una venganza nada clara y a quien, es decir al 357, darán de baja este fin de mes. Todo por haberse escapado una noche e ido a dormir con su mujer hasta las nueve de la mañana, befa de los reglamentos.
Hace días, el 357 me regaló un cigarrillo. Ayer mientras me miraba mascar una larga hoja de hierba anís (que había logrado atraer hasta cerca de la reja con un gancho que fabriqué) me ha preguntado por Cuba. Y hoy ha sugerido que tal vez yo podría escribir un pequeño poema para él hablando de las montañoas de Chalatenango para guardarlo como recuerdo después de que me maten.

ROQUE DALTON
"Taberna y otros lugares", UCA Editores
San Salvador, El Salvador, 1989

SIN TI


Estaba tan solo y tan triste que se me cayó de pronto la nariz, partiéndose la pobre en el suelo como un florerito. Lo que me faltaba, me dije mientras la veía a mis pies, hecha añicos y me sujetaba enseguida la cabeza con las manos, temeroso de que también, de un momento a otro, se me desprendiera y cayera, cascándose como un huevo huero o botando en las baldosas como una pelota. Pero tuve suerte y solo se me cayó, gorda y lenta, una gran lágrima y entonces pensé, suspirando, que al menos no había espejos en casa ni, desde que te fuiste, una piel agradable para oler ni perfumes ni flores fragantes para poner en agua. Así que, casi para darme ánimos, me encogí resignado de hombros y seguí allí de pie, como tantos días y semanas y meses atrás, en medio del pasillo, frente a la puerta abierta de la entrada, de nuevo tragando saliva y con los brazos abiertos, preparado para abrazarte por si decidías regresar y un taxi te dejaba abajo y subías corriendo la escalera y con tu amplia sonrisa entrabas de improviso, aunque ahora ya te esperaba sin nariz y casi sin lágrimas, como desarmándome. Y más solo y más triste aún, amor mío.

Domingo López
De "Cuentos de usar y tirar", Inédito

SALA X


quien sabe
tal vez fuera sharon mitchell
en un incendio lésbico con erica boyer y barbara dare
o algunas de las lynn
tan divulgadas que llenaron de falsos incestos
las pantallas de los ochenta
o un primer plano de los generosos
y siempre dispuestos traseros
de nina harley o vanessa del rio
o la adolescencia prohibida de traci lords
que se dejaba acompañar por su madre a los rodajes
o la curvilínea savannah que se salió del género
por la puerta del suicidio
o la carismática christy canyon que parecía poseer
un don natural para la fellatio
quién sabe si fue uno de esos cuerpos
tan bien bronceados de la costa oeste
el protagonista junto con alguno
de sus vigorosos colegas
los north byron holmes y compañía
todos dando un buen perfil
eyaculando a quemarropa sobres esas mismas muñecas
sobres sus rostros
máscaras envejecidas prematuramente
sobres sus anatomías de segunda mano
que no dejarán ya
de recorrer quioscos y sex shops repletos de espejos
derrotadas en brazos de alguna adicción puro anatema
para unos cuantos miles de dólares rápidos
para el dudoso museo de la fantasía
de la perversión del sueño masculino
que se refleja en tantas y tantas noches solitarias
quién sabe si fue así también
para ese espectador que sacó su entrada no numerada
programa doble versión original subtitulada
el buen gusto por los suelos aunque aquí se trate de otra cosa
el subproducto como fácil reclamo atravesando
la oscuridad de una insonorizada sala de barrio y él allí
sentado en el centro del semivacío patio de butacas
con la trombosis jugándole una mala pasada
tanta impresión tanto furor a cierta edad
mejor aparcar las emociones o quizá
quién sabe no fue nada de eso
y todo es producto
de la imaginación morbosa de algún malpensado
y el desdichado sencillamente dormido por la refrigeración
de aquella insoportable tarde de verano del susodicho cine
en sesión continua programa doble frente a la misma pantalla
por donde yo vi pasar a groucho
a johnny weissmuller a esther williams chapoteando
entre aquellas otras ninfas del technicolor
su coronaria que ya no aguanta que no se incorpora
y en vez de morir en la cama
o en un banco del parque como corresponde
se nos muere aquí
y lo publica la prensa del día siguiente
en los sucesos de la página tres
junto al incendio de una fábrica de plásticos


DANIEL OLIVA ESCARTIN
“Playa virgen”, Finalista del XIX Premio Cálamo de Poesía Erótica
Edición del autor, 2006

CON EL SAHARA


SEMANA DE SOLIDARIDAD CON EL SAHARA
- SEVILLA -
Del 27 de Octubre al 1 de Noviembre / 08

La semana, organizada por el colectivo Naná - un grupo abierto de artistas sevillanos que intervendrá en los II Encuentros de Arte en el Sahara Occidental - en colaboración con ARTifariti, la Asociación de Amigos del Sahara de Sevilla, CoLaboratorio 08/09 y la Plataforma de Reflexión sobre Políticas Culturales tiene previsto un programa centrado en actividades culturales y participativas que tendrán lugar en La Fábrica de Sombreros (C/ Heliotropo, junto a Pl. San Marcos) incluyendo exposiciones, subasta de arte, mesas redondas, ciclo de cine, talleres, conciertos... Asimismo se ha puesto en marcha una campaña de captación de fondos bibliográficos, relacionados con el arte y los derechos humanos, para la Biblioteca del Museo de Tifariti, en los territorios liberados.

Más info:
Sobre la campaña de donación de libros:

La fotografía pertenece a Edu Navarro:

POEMA SIN TÍTULO


A veces, cuando estoy muy solo,
me voy hasta la esquina para conversar
con el cajero automático.
Lo primero que me pregunta
es en qué idioma quiere que hablemos.
Yo desearía decirle, por ejemplo, que en suajili
o serbo croata, pero ello
no es posible. Me conformo con el alemán,
lengua que, por supuesto, tampoco conozco,
pero es de lo más divertido
adivinar qué cosa es ésta tan rara
que quiere decir Marque su número personal.
Paso un ratito de lo más entretenido.
Por supuesto engaño a la máquina
pero ella es arregladita y me dice que
me he equivocado. Así hasta dos veces,
porque por anteriores conversaciones, he descubierto que
a la tercera la comunicación se corta y se lleva
mi lengua de plástico al limbo bancario de las comprobaciones.

Después me pide qué deseo y esto es lo más difícil.
Desearía decirle “Salgamos a tomar una cerveza”,
“Vamos al cine” o bien “Cógete de mi mano que
te enseñaré el zoológico”. Pero no. Estas conversaciones
tan simples no le gustan y entonces le
pido el saldo para conversar un poco más con ella
tras esa reja de cristal oscuro. Me lo da. Yo
lo miro como si fuera una foto nuestra de
luna de miel o de luna bancaria que, en este
caso, es lo mismo. Ella está de lo más frívola
entonces y me hace una pregunta fatal. Desea
realizar otra operación
. Yo le guiño un ojo como
entendiéndola y a veces digo sí y a veces digo no. Ella es liberal
sobre todo y no le importa demasiado mi respuesta. Está
preparada para todo. Si digo no, la conversación termina
pronto y tengo de nuevo que volver a casa, pero si digo sí
continuamos nuestro idílio. Me pregunta de nuevo
en alemán
qué deseo. Sé bien las respuestas pero no me gustan los
loros chillones y por eso siempre voy con varios diccionarios.
Con lentitud busco las respuestas y voy
traduciendo,
pero, como estoy nervioso, no consigo aprender
de prisa. A estas alturas ya hay una multitud de
enamorados esperando a las puertas. Son de lo más
celoso y ya me faltan dos dientes. Son heridas de guerra.
La verdad es que ni siquiera así consigo aprender
idiomas, y esto, en este mundo da para llegar poco lejos.

JULIO VÉLEZ
De "Dialéctica de la Ruina"
En "Poesía, zona peligrosa - Homenaje a Julio Vélez"
Ediciones Libertarias, Madrid, 1993

DIAGNÓSTICO PRECOZ


Si caes en la noche, si despiertas
cayéndote en la noche, si barruntas
de pronto que una alarma, un temor,
un amasijo de incredulidades
te arrastran al cubil
de donde nadie vuelve si haber
empeñado su alma,

entonces
busca otra vez el sitio maniatado
en la trampa del tiempo, justo
donde empezó a zaherirte
la irracional arenga del deber:
tu dosis de alcohol fue insuficiente.

J. M. CABALLERO BONALD
"Selección natural", Cátedra, Madrid, 1983

¡FELICITATS!



El padre fusilado.
O, como dice el juez, ejecutado.
La madre, ahora, la miseria, el hambre,
la instancia que le escribe alguien a máquina:
Saludo al Vencedor, Segundo Año Triunfal,
Solicito a Vuecencia poder dejar mis hijos
en esta Casa de Misericordia.

El frío del mañana está en la instancia.
Hospicios y orfanatos fueron duros,
pero más dura era la intemperie.
La verdadera caridad da miedo.
Igual que la poesía: un buen poema,
por más bello que sea, será cruel.
No hay nada más. La poesía es hoy
la última casa de misericordia.

JOAN MARGARIT
PREMIO NACIONAL DE LITERATURA por
su libro "CASA DE MISERICORDIA"

SE BUSCA...


Se busca dibujante de cómic - léase aficionado o lo que sea - que trabaje a dos tintas, en blanco y negro y a ser posible de estilo no humorístico, para ilustrar un libro de relatos breves, un dibujo de una página por cada texto, unos ocho más o menos. No tiene que pagar un duro y se lleva la mitad de la edición y la mitad de los aplausos o las pedradas. Los interesados pueden escribir enseguida al mail de La Cosa (lacosaquearde@yahoo.es) donde gustosamente se le informará con todo detalle del asunto.

EL HOMBRE MÁS TRISTE DEL MUNDO


Aquel desdichado estuvo catorce años y tres meses - los mejores de su vida, diría consternada alguna marujona - pensando obstinada y diariamente en la manera de suicidarse. Desde que despertaba hasta que se arrastraba a la cama para intentar dormir se pasaba las horas sopesando, cariacontecido y cetrino, el muestrario de posibilidades de su mortecina tribulación, sufriendo con enorme regocijo espasmos falsos de expirante e inevitables repelús de pusilánime, siempre con la nariz ganchuda goteando, continuamente resfriado, esparciendo como confetis lúgubres los bacilos y microbios de las toses por las habitaciones de la casa, sorbiéndose los mocos con una aflicción de niño retraído, inclusero y meditabundo. Coleccionaba cuchillos y píldoras de colores, hacía una y otra vez, arrobadamente, el nudo corredero de la horca con los cordones de las cortinas o de los zapatos o con cualquier trozo de cuerda que luego colgaba por la casa como amuletos tétricos, memorizaba los prospectos y sus fabulosas contraindicaciones, fumaba sin ganas y con asco para imaginándose con fascinación el aspecto alucinante de las partículas cancerígenas posándose como buitres en las ramas bronquiales e incluso, mirándose en el espejo, se dibujaba con rotulador en el cuello, sacando la lengua de pericia, un línea de puntos con las palabras “CORTAR POR AQUÍ” o si estaba sentado en el sofá, en la muñeca, para mirarla de vez en cuando embelesado mientras, irresoluto y enfebrecido, recortaba las necrológicas del periódico para pegarlas en la pared de la sala y cuya visión, pensaba, le hacía bien puesto que lo aleccionaban, sin atosigarlo, a decidirse. Así, hora tras hora, todos los días. Su única distracción, al parecer, era odiar minuciosamente al vecino, un saludable anciano que gozosamente lo enfermaba de grima cada vez que aparecía en el piso de enfrente haciendo sus ejercicios gimnásticos mientras cantaba, con la dicha matinal de un pájaro, engolando la voz y comiéndole, como quien no quiere la cosa, la moral a picotazos. Y hubiera seguido de esta guisa y durado probablemente noventa años, hasta morirse de viejo o de un repentino e indisfrutable ataque al corazón, de no ser por el tiesto de geranios que se le ocurrió comprar un día y que colocó en el pretil de la terraza con la vaga esperanza de que con alguna racha de viento se cayera justamente sobre su cabeza cuando él pasara, precisamente, vaya casualidad, por la acera. Y cada vez que soplaba un poco de aire bajaba corriendo a la calle y se paseaba bajo el balcón, ansioso, como si llevara una diana a modo de sombrero. Pero al infeliz no le acompañó la fortuna. O sí, depende cómo se mire, puesto que una tarde al regar la maldita maceta, resbaló en una babosa, perdió el equilibrio y por un segundo pareció imitar a uno de esos atletas livianos que vuelan de espalda para pasar por encima del listón puesto que sorteó sin querer y con impecable estilo la baranda y en el transcurso de la caída al vacío desde la planta once fue pensando, con gran pesar y desilusión, que esa no era, ni mucho menos, la opción preferente para acabar con su vida vana. Y más, digamos, por inercia que otra cosa, desconcertado, decidió urgentemente resignarse.

Domingo López
De "No future, dijo alguien y otros cuentos"
Inédito

FELICES LOS NORMALES


Felices los normales, esos seres extraños,
Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,
Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,
Los que no han sido calcinados por un amor devorante,
Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más,
Los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros,
Los satisfechos, los gordos, los lindos,
Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,
Los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura,
Los flautistas acompañados por ratones,
Los vendedores y sus compradores,
Los caballeros ligeramente sobrehumanos,
Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos,
Los delicados, los sensatos, los finos,
Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.
Felices las aves, el estiércol, las piedras.
Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños,
Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan
Y nos construyen, los más locos que sus madres, los más borrachos
Que sus padres y más delincuentes que sus hijos
Y más devorados por amores calcinantes.
Que les dejen su sitio en el infierno, y basta

ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR
"Buena suerte viviendo"(1962-1965)
Ed. Era, México, D.F., 1967.

LA CIENCIA...


(Leí esto en el bar y no pude evitar arrancar el trozo de la página y guardarme la noticia. Salió en El País, hace unos días. Tampoco pude evitar suponer la cifra astronómica en dolares que habrá costado tan laborioso y científico disparate. Pagué el café y salí a la calle sin poder quitarme de la cabeza el brazo articulado, los millones de muertos de hambre en el mundo, los andobas del programa espacial maquinando la proeza, la puta piedra... Y tampoco pude evitar imaginar, porque está clarísimo, lo que habría debajo de la misma: una mierda)

MIQUEL


Miquel Fuster es un excelente pintor y dibujante de comics que, por eso que llaman circunstancias de la vida, ha pasado muchos años en la calle - donde incluso sufrió agresiones - residiendo actualmente en una de las viviendas que la Fundación Arrels dispone en Barcelona para las personas sin hogar y donde no ceja en su empeño de dibujar y pintar y vivir dignamente de ello. Quien quiera conocer sus creaciones y algo de su vida puede visitar su página. Merece la pena.
Más info:

PUEDES...


Puedes empujar la frontera.
Tumefacto y desasistido
recostarte como un púgil
un momento contra la mañana
y articular con decoro la palabra
toalla.

GONZALO SANTELICES
"Vida de un vendedor de fotocopias"
Huerga & Fierro, Madrid, 1996

Y VAN NUEVE


IX CERTAMEN DE CUENTOS
ATENEO LIBERTARIO AL MARGEN

Más info sobre las bases:
De la ilustración:

MINGUS


Tocaba el instrumento
como si estuviera domándolo
peleándose con las cuerdas
con los músicos
con el jodido público
con una mosca que osaba
volar curioseando.
Bufaba
con ferocidad
manoteaba en las tripas
de la música
hasta empaparse de sonidos
y solo entonces
brutal, sudoroso y huraño
agarraba el contrabajo
lo cargaba
como a un cerdo exhausto
se daba media vuelta
y se iba gruñendo
de felicidad.

Domingo López
Del poemario "Flash Jazz", 2006
Inédito